
Aunque todos reconocemos que tenemos emociones, sólo unos pocos nos damos cuenta de que no son las cartas del juego sino la mesa misma. Eric Jensen
Desarrollar la capacidad para identificar emociones implica conocer cuales son los motivos que nos llevan a actuar de un modo determinado, a comprender nuestras reacciones automáticas y a conocer las causas afectivas que subyacen a nuestras decisiones, a la vez que ampliamos la conciencia de nuestros pensamientos y sentimientos.
La psicoterapia se basa en un enfoque científico que combina el conocimiento de distintas disciplinas. En esta entrada a partir de las investigaciones del psicólogo Paul Ekman explicaremos como se han llegado a consensuar en la comunidad científica cuales son las emociones universales básicas, ya que estas son la base del trabajo en psicoterapia.
El trabajo para identificar estas emociones fue realizado por Paul Ekman a partir de las teorías de Ekman y Friesen. Estas teorías presentan como hipótesis que ciertas expresiones faciales se encuentran unidas a las emociones básicas en cualquier cultura. Para ello se creo un sistema para medir las expresiones faciales basado en el conocimiento anatómico de las acciones musculares de la expresión llamado FACS (Sistema de codificación de las acciones faciales), este método se usa para el estudio de las expresiones faciales en cualquier contexto independientemente de la emoción que se identificase.
LAS EMOCIONES UNIVERSALES
Descubrieron algunos rasgos faciales que forman parte de las emociones básicas, por ejemplo el enfado o rabia se expresa muscularmente arrugando la nariz y afinando los labios. El miedo subiendo el párpado superior, el asco, levantamiento del labio superior. La sorpresa se asocia con levantamiento de la ceja interior o exterior, y subir los párpados. La alegría se expresa elevando la comisura de los labios y músculos orbiculares. En la tristeza se eleva la barbilla y deprimen las esquinas de los labios.
A raíz de los estudios transculturales realizados sobre las expresiones faciales, Paul Ekman y su equipo establecieron seis emociones básicas universales: Desde la parte superior de izq. a derch: rabia-miedo-asco, parte inferior de izq. a derch: sopresa-alegría-tristeza.
La identificación de las emociones universales básicas se basa en la comprobación de los siguientes puntos:
1.- Personas de diferentes culturas denominaban del mismo modo ciertas expresiones faciales: para ello se servían de una imagen y una lista de palabras con las que podían identificar esta emoción, cada persona elegía la palabra que le parecía más adecuada. Una de las críticas que se realizó se refería al hecho de que algunas culturas pueden estar influidas por los medios de comunicación, suponiendo un sesgo, interferencias a la hora de identificar emociones, dejándose llevar por lo que han oído o visto más que por las costumbres de su propia cultura. Esta explicación fué refutada porque ocurrió lo mismo en culturas preliteratas las cuales no tenían acceso y no estaban expuestas a los medios de comunicación de las culturas tecnológicamente más avanzadas.
2.-Personas de diferentes culturas muestran las mismas expresiones faciales cuando expresan la misma emoción, a no ser que interfieran normas expresivas específicas de cada cultura: se encontró que miembros de culturas preliteratas de Nueva Guinéa mostraban los mismos movimientos faciales que miembros de culturas literatas cuando posaban con una emoción concreta. En relación a las normas expresivas específicas de cada cultura, los japoneses sonreían más y controlaban la risa más que los americanos si se encontraba presente alguna figura de autoridad.
LOCALIZACIÓN NEUROPSICOLÓGICA
La localización neuropsicológica de las emociones se localiza en la amígdala, este es el área cerebral donde se procesan las emociones, una estructura con forma de almendra como podemos ver en la imagen haciendo click aquí. Existen muchas más conexiones desde la amígadala a la corteza que al revés, esto implica una influencia mucho mayor de las emociones sobre el resto de información que se procesa en la corteza (estímulos visuales, auditivos, cinestésicos), quedando patente la influencia de las emociones en la toma de decisiones. Por ello, reconocer la emoción que nos genera cierta situación o tarea, nos lleva a tomar decisiones más adaptativas pues nos permite barajar las posibilidades de actuación de un modo más consciente.
¿Para qué nos sirve conocer las distintas expresiones faciales asociadas a las emociones?
- AUMENTAR EL CONOCIMIENTO DE UNO MISMO: el conocimiento de estas expresiones faciales nos ayuda a identificar si las emociones son placenteras o displacenteras tanto en nosotros mismos como en los demás. Sirven de guía para conocerse a uno mismo y para observar el efecto que provocamos en los demás.
- ACEPTAR Y COMPRENDER LAS EMOCIONES NEGATIVAS: es necesario reconocer tanto las emociones positivas como negativas, es decir, reconocer las emociones que nos resultan agradables o desagradables por igual, ya que todas las emociones son igualmente útiles y necesarias. Reconocer y trabajar el enfado es tán necesario como motivarse con contenidos divertidos o agradables.
- ELEGIR EXPERIENCIAS CONSTRUCTIVAS Y MOTIVANTES: todos los acontecimientos emocionales reciben un tratamiento preferente, el cerebro resulta químicamente sobreestimulado por estas experiencias, lo que nos ayuda a recordar mejor el contenido o la situación. Aprende a elegir experiencias agradables de las que puedas aprender y disfrutar.
- MEJORAR EL SENTIDO DEL HUMOR: el sentido del humor es un factor sorpresa que mejora el rendimiento, la retención de información, aumenta el interés, motiva individual y grupalmente, se genera confianza con los demás, relajación y seguridad en uno mismo.
Aprende a identificar las emociones en tí mismo y en los demás
Conocerse conlleva identificar emociones, pensamientos y acciones que uno mismo realiza en distintas situaciones a nivel familiar, laboral o social. Algunas situaciones pueden ser fuentes de malestar y otras fuente de motivación e interés.
A veces la rutina, y las dificultades que pueden surgir en los distintos contextos impiden sacar tiempo para observarse, lo que conlleva negar las emociones y sentimientos desagradables, así como las ganas o el interés de realizar otras actividades o tareas. Conocer, observar e identificar nuestras emociones nos permite ser consciente de aquello que nos afecta, establecer límites saludables y tomar decisiones que mejoren la calidad de vida. Si quiere conocerse mejor, consultanos en Cristina Navarro psicología, podemos ayudarle.
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